Me callé.
Después de estar hablando sin parar, cada vez más alto, con un tono ascendente que aumentaba proporcionalmente a mi excitación, me callé.
Sus ojso brillaban, y luego se mustiaron, tristes. Se tapaba la boca con las manos, como si todo mi discursillo de pacotilla la hubiese intimidado, o le hibiera hecho ver las cosas muy claras, o muy negras, o solo ser consciente de su propia ignorancia y falta de experiencia, comparada con la mía.
- No me hagas caso, digo, al tiempo que sacudo la cabeza. A veces parece que lo tengo todo claro, doy esa impresión. pero es solo fachada, estoy tan confusa como tú, como lo está la mayor parte del mundo.
-Lo sé- musita, y sus manitas se meten debajo de la mese.
Es agradable volver a hablar con ella después de tanto tiempo. Los meses se escurren, pero para mí es evidente que no han pasado. Ella está triste, muy triste, y yo intento que mis palabras llenen su vacío.
Os lo aseguro pero, cuando quedo con ella, no puedo evitar hacerlo. Hablac exaltada, quiero decir, decir grandes verdades y normas de conducta ficticia, como si con ella fuera a resolver el batiburrillo de dudas existenciales qeu todos gaurdamos,muy adentro.
Pero lo siento. Por eso sigo, por eso solo callo cuando me duele la garganta, cuando mi infusión se ha acabado, cuando su bebida sigue casi intacta. Su pelo le encuadra el pelo, ocultando su delgadez.
Pero esa no es la razón por la que me callé. Me callé porque me descubrí diciendo una frase suya, y otra, y luego otra más… y sus gestos parecían pegados con cola a mis dedos, y surgían sin que yo pudiera arrancarlos de cuajo y dejar de amonestar o aconsejar con ellos. Yo era él, representaba su papel, y me apresuré a disculparme rápidamente.
Sus ojos, puzzled, no parecían dar señales de comprender…
E incluso en mis disculpas era él, el ego, el ser qeu me quitó el sueño, diciéndome que la soledad era un precio muy pequeño a pagar por la libertad…
Y ahora, como siempre, tiene pareja, para cubrirse las espaldas.
PD: ya sé que en esta sociedad todos buscamos a alguien para llenar el vacío que nos llena, y somos tan volubles como el agua, que se adapta al recipiente en la que la pongas…sin protestar.
PDPD: no le diré nada sobre el peso. Jamás le he propuesto comer más. NO lo haré, será ella la que me cuente, llegado el momento, porque no come… y descubrirá la respuesta de porque sus nervios están hechos una mierda. Aunque, para que engañarnos, ya lo sabe…
PDPDPD: para los listillos de turno. No, no es una conversación conmigo misma… sucedió. En mis sueños.

