Archivos de la categoría ‘Escribir’

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Las palabras.

Octubre 7, 2007

A veces te persiguen, no te dejan en paz… abres los ojs por la mañana y ahí están, resonando dentro de ti, sin un momento de respiro… y caminas y ellas hilan tus pasos con sus notas y sus rimas…

Y hay momentos en los que te dan ganas de llorar de la rabia, apartarlas de un manotazo, gritarles, ¡Dejarme tranquila, quiero descansar!

Pero siempre, muy hondo, el deseo de que no se vayan porque, cuando lo hacen, nos sentimos tan a la deriva, las extrañamos tanto… Ni musas ni narices. Si se van no hay manera de expulsar el odio que todos nos guardamos dentro, no hay manera de sacar esos cachos de cristal incrustados sin remedio…

O ese era su objetivo… Vienen cuando la desesperación es total, cuando la oscuridad te rodea por todas partes y no hay forma de encontrar la salida en un túnel de oscuridad, en el que ni la esperanza existe, y solo ellas te dan algo, te quitan algo, esa ausencia de dolor… ¿Porque qué hay peor que la indiferencia, que esa muerte en vida?

Todos empezamos un poco así; primero las historietas infantiles, cuando uno se siente poderoso, con una fuerza latente dentro de sí incapaz de controlar. Acaba de leer y siente que tiene que escribir… esto lo intimida, lo echa para atrás, ¿Cómo voy a hacer yo algo así? Y probablemente esa pregunta no se presentaría si el mundo que nos rodea no nos hiciera ser conscientes de la capacidad limitada de un niño… y de un adulto. Porque si algo caracteriza al niño es su arrojo. Arrojo hacia todo; la curiosidad por encima del miedo al ridículo, al fracaso… y te dejas llevar por esa avalancha incontrolable.

Son palabras torpes, vienen y tú no sabes como domarlas… no tienes látigo a mano, las observas con los ojos desorbitados, preguntándote, ¿Y ahora qué?

Vienen retazos, vienen historias, vienen deseos de organizar… pero no puedes, ellas te llevan… tú eres el dueño de un perro sin dueño, y te arrastra por las calles más angostas sin que sepas por dónde vas, hacia donde te diriges…

Y luego, cuando poco a poco tus gemelos, tus cuádriceps, han dado cuenta de esa presión, entonces tus bícipes tiran, y el perro te mira, desafiante…

En este punto del camino, perdidos en tierra de nadie, pueden pasar dos cosas…

Puede ser que el perro se apague… que aprietes tan fuerte que lo mates, que lo ahogues… por exigirle algo antes de tiempo… Todo, todo, lleva su tiempo, y el tiempo es una medida concreta que varía en función de los implicados y las circunstancias… en este se ajusta al dueño… porque los perros son una compañía muy fiel, pero hay que demostrarles afecto…

Lo has llevado por las calles más feas, más intransitables. Él ha ladrado, te ha defendido… ¿No pretenderás castigarlo así de por vida? Dale un hueso, avanza, progresa… ahora se merece que lo achuches, que le digas que lo quieres…

Quien empieza por los cuentos y se pasa al desahogo existencial de tipo instrospectivo debe continuar el camino hacia una simbiosis adecuada, perfecta… Deja que sea tu amigo, no lo latigues hasta la muerte, no lo asfixies… sigue sus pasos y conduce con tus riendas, cierra los ojos y no hagas de él lo que el no es, porque, como en el liquen, los elementos se conjugan solo si saben convivir en harmonía…

¿Cúal es la otra opción? Es el fracaso, es esa que ya he nombrado, el asfixiar, el matar, con exigencias desmesuradas. No le pidas nada a las palabras, no llores por ellas cuando se van, dales tiempo de volver, acaricialas cuando te miman… jamás las juzgues, porque eso equivaldría a juzgarte a ti. Y no las compares, nunca te atrevas a colocarles ese collar tan rígido y desagradable, o te aseguro que lo pagarás caro. No hay una palabra mejor que otra, no hay una frase más grande que otra, no hay escritores y protoescritores. Hay personas que siguen a sus perros adonde quiera que estos les lleven, y no los cuestionan, sino que dialogan… y hay otras a las que les puede el vértigo y acaban matando la libertad de las sílabas a base de tomar esquinas que su fiel compañero abomina…

No negaré jamás que hay resultados mejores que otros, pero el resultado no es un libro, no es poema, el resultado es salir a la llanura y arropar a nuestro guía… darle una palmadita cariñosa, acariciar su pelaje fresco, mientras sonreimos, con el alma puesta en ello, a un mediodía de ilusiones… Porque hemos conseguido nuestro proyecto: tenemos nuestra compañía y, esta vez, es de por vida.

Esas son las letras, señores, viene y van, hay momentos en los que te dejan… Necesitan su espacio, no las apresen… Hay momentos en los que vuelven, y en los que un hueso es tan bueno como un beso… son tan dulces, tan amadas por los dueños que saben darles lo que quieren… son lo mejor que tengo, porque por muchas cosas que pasen, por mucha gente que me marque y huya, ellas siempre, siempre, vuelven.

Y esa es una certidumbre.

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El faro

Octubre 2, 2007

Por cada cosa que decidí soltar por mis dedos me torturé yo un poquito más. Por cada palabra que pronuncié expulsé mi alma por una alcantarilla mugrienta y sin sentido.
Ser parca con las palabras, eso sí es algo agradable. Me temo que sea demasiado tarde, cuando lo poco que queda de esta vida que pretendo construir está a la vista de todos, tendida y colgada con pinzas, para que vean bien lo que yo les deje ver, y eso me hace sentir tan vacía… tan expuesta. Si al menos las sílabas no formasen palabras, y si estos signos no tuvieran un significado concreto, a lo mejor no me costaría tanto callármelos, guardarlos en mi cajita secreta, donde no les de el viento, donde nadie los vea, y solo mis ojos los escaneen ocasionalmente para cerciorarse de que todo va bien, de que siguen en su sitio, de que no mutan y de que mis radicales libres no me están matanto con sus malditas mutaciones a cada minuto.
Puedo pensar en mi vientre, concentrarme en él, o fijar mi atención en un ladrido, el ladrido de un perro que se pierde en las notas que el ordenador desprende más cerca de mí.

Lo que está cerca no es necesariamente más intenso, las cosas pierden perspectiva si no hay distancia, y la perspectiva se pierde si la distancia es excesiva.
Levanta un dedo. Saborea el aire, salobre, ¿lo sientes? ¿Y ves, a lo lejos, el faro? Observa, tu dedo lo cubre con un ademán sincero, tan simplón, que no creerías que fuera posible hacerlo. ¿Que queda del faro? ¿Tu uña? Quien diría que era tan grande, tan imponente, cuando la zodiac avanzaba hacia él, cada vez más cerca, y su tamaño medraba con tu miedo, y con tu deseo… y delante tuya estaba ella, desnuda, con vello púbico a sus diez años, y pechos rosados y femeninos: Tenía caderas y curvas, y tú te sentiste torpe, y muy niña, con tu pecho raso y tus caderas rectas, sin forma.

Además, no eras nudista.

Alcanzasteis el faro, sin salvavidas. Si mi madre lo llega a saber, jamás os hubiera dejado ir. ¿Eso es el faro? Pues sí. De ahí la falta de perspectiva… de lejos inspiraba sueños, historias, era un mago que os prometía silencio, olas, rocas, un lugar de ensueño donde refugiarse, el fin del mundo en un pedazo creado por el ser humano y dispuesto a la intemperie, expuesto a la marejada… de cerca es solo eso, un cacho de cemento mal dispuesto, con algas alrededor y la pintura desconchada.
La belleza la guarda la imagen lejana y, al tocarla, a veces esa uña que contenía todas nuestras esperanzas se deshace…. como arcilla seca al contacto de un golpe contundente y duro, un golpe de vista que no devolverá ya más la magia prendida y perdida de ese sueño producto de tantos anhelos y fantasías…. ahora vacíos, ahogados en mentiras.

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Literatura erótica?

Septiembre 27, 2007

Muy buenas. Llevo dos días en los que se me quedan las palabras atascadas, así que he decidido cambiar un poco el tono de mis blogs.

Hoy voy a hablar de algo que a todos, digan lo que digan, les interesa. Es el sexo, en concreto la literatura erótica.

No me he metido mucho en el meollo, pero siempre acabo tropezando con algún librito de esa temática y nunca está de más el saber un poco de todo (tuak inocente y casta, jeje). Ahí vamos.

Almudena Grandes. Para que mentiros, siempre ha sido una autora que me ha gustado. Me cautivó con Malena es nombre de tango. Regresiones temporales, masturbaciones precoces ¿?, descripciones pormenorizadas de escenas escabrosas en coches, váteres, y todo tipo de escenarios, como siempre tildadas por ese estilo tan suyo, todo lleno de frases quilométricas que abarcan el espacio sideral, cargadas de metáforas que hacen que puedas tardar varias páginas en darte cuenta de que lo que está describiendo es una escena sadomasoquista ( en Las Edades de Lulú esté estilo aún no se aprecia tanto; sí lo acusa Atlas de Geografía Humana).

Aparte de eso muestra interés por el tema de la mujer madura, y como, claro está, está marcada por hombres que la introdujeron en la práctica sexual a una edad precoz hombres mayores, profesores, amigos de hermanos… todo vale.

Si su estilo os resulta pesado, pasaros a algo más light ( en este aspecto). Bukowski. Personalmente, este escritor me da naúseas, y si tengo que optar por alguno que trate el sexo de una manera tan animalizada y esporádica casi que prefiero a Henry Miller. Al menos este hila frases aprovechando su depresión para articular metáforas imposibles… y no se limita a describirla encarnada en la figura de un viejo verde borracho.

Luego tenemos a Martin Amis, siempre tan sensible. En El libro de Rachel nos ofrece un bonito retrato de un adolescente hipersensible y de su evolución en el terreno de las relaciones con el sexo femenino (sexo en el sentido más estricto de la palabra) y consigo mismo, mezclando una cantidad de crítica social en clave de humer increíble.

Yo me desternillé, os lo aseguro, en más de una escena, pero para gustos los colores….

En todo caso, mis queridos lectores, he de cortar por lo sano, es hora de dormir y si no atajo ahora mañana no habrá quien me quite de mi mullido trono de sábanas y sueños teñidos de blanco…

PS: me olvidaba de Lucía Etxebarría. Le gusta el sexo en baretos, en cualquier lugar sucio y mugriento que se le ocurra… sus temas favoritos son los problemas con la comida, las drogas, la promiscuidad y el choque de culturas (siempre hay por ahí figuritas de otros paises representando sus papeles o, en su defecto, países extranjeros). Habrá otros que me habrán quedado en el tintero, no lo niego, pero el importante es el del sexo (para lo que nos ocupa), porque a Lucía le encanta este tema. El caso es que a mi esta mujer acaba por aburrirme. Después de dos libros ya te sabes por donde va a tirar el resto, y al sexto no puedes menos que sonreir cada vez que aparece una lesbiana de por medio (sí, ese es un subtema que le encanta, tiene una especial debilidad, una predilección, por él…).

PSPS: para los expertos en el tema poco tengo que decir, ya veis que he obviado libros tan representativos como La vida sexual de Katherine Millet.

Creo que ahora ya he cubierto mi cupo. Buenos días.

Links con relatos eróticos:

http://www.leeresconocer.com

http://memoriasdeloinfame.blogspot.com/2007/03/una-enorme-sonrisa-asom-sus-labios.html

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BUenas

Septiembre 9, 2007

Paramos el coche en la cuneta. Yo lloraba como una condenada y mis padres estaban intentando razonar conmigo. En ocasiones no me queda otra, lloro igual que vomito palabras, igual que paro: deshaciéndome de todos los resuiduos acumulados durante mucho tiempo, muy adentro.

He estado dando unas vueltas por la red, viendo blogs de todo tipo, y me dio miedo acabar describiendo mi día a día como un diario monótono y monocorde: que ilusión, hoy me levanté y mami me preparó un pastel- bromeo- o simplemente una especie de pseudoliteratura apestosa que espantará a todo el que la lea. Pero, por encima de todo, creo que tenía miedo a ser especialmente consciente del lector. A ver como lo explico, aunque no creo que sea necesario, confío en que me entendáis más o menos bien. La cuestión es la siguiente: olvidarse de escribir y convertir el hecho de plasmar palabras en un tributo a la capacidad de plasmarlas y no al de disfrutarlas o escupirlas con rabia. Eso es lo mejor, no me negueis que, a veces, cuando escribís, solo estáis escupiendo la pepita que se os atragantó esperando al bus, o caminando al colegio, o condunciendo en un atasco o recordándoos las incomodidades de este mundo. Pero no seré yo quien diga: pero que poco valoramos lo que tenemos, que cómodos todos, cualquier día se acaba… Ni modo, a mí no me va eso, yo prefiero algo bien diferente, quejarme por quejarme y dar gracias por la luz que me golpea el rostro como lija lijada…

¿Qué que es eso? Lo mismo que lo que estoy escribiendo, capricho y caos, una manera de quitarle un poco de seriedad a todo lo que he escrito antes- sin retractarme de nada, que yo sepa…- . En todo caso, echar purpurina sobre la seriedad y la elocuencia falsa, regar con colores violáceos la tinta especialmente rígida de mis palabras. Han sido meses de muchas experiencias, meses de conocer a mucha gente, y supongo que por eso me costaba sacar un poco la vena más infantil y divertida que todos llevamos dentro. No es una disculpa, mis queridos convecinos, no lo es; en realidad es un intento- fútil, quien sabe- de cambiar de rumbo por unas líneas, de dejarme llevar por unas notas perdidas una noche estrellada y olvidarme de tanta corvata y pajarita, que noto el cuello inflamado…

Me pregunto quien leerá esto. Supongo que a vosotros os pasa lo mismo, os preguntáis quien leerá lo que escribís, ¿U os limitáis a escribirlo, soltar un suspiro que sale de más allá del diafragma, cerrar la tapa del portátil o girar la silla dándole la espalda a la pantalla, y levantaros, liberados de la carga de vuestros pensamientos? En el fondo, muy en el fondo, tan hondo que a veces nos olvidamos que toca la superficie de la arena del mar más hondo, se encuentra la razón más simple y menos rocambolesca e intrincada para escribir aquí: queremos ser recordados.

Mierda, ya me estoy poniendo seria, pero supongo que me entenderéis. Habréis leído mails en estilo literario y rara vez, si no es para recibir un consejo o una crítica, tienen ningún comentario. No animan a la participación, al intercambio, o a lo mejor es que es tan íntimo que las palabras resbalan por los nervios ópticos y nos tocan tan de lleno que una respuesta, caulquiera que fuese, resultaría superflúa y estúpida. Un sinsentido, como este blog.

Bueno, he decidido dirigirme a vosotros de una manera directa, lectores. Estoy escribiendo aquí no porque necesite escribir- puedo hacerlo y no colgarlo y, en todo caso, en la etapa de soltarme y aprender en la que estoy eso es, si cabe, más recomendable que publicar, por aquello del condicionamiento que produce la opinión ajena o, lo que es peor, el miedo a la condición ajena-, estoy escribiendo aquí porque una noche me levanté a las tres de la manaña y decidí abrí un blog, no hay más, y lo hice sentada en el suelo de un hostal de paris, de una cocina vacía, junto al único enchufe disponible.

Otra cosa. Os pido perdón, soy joven, eso es así, y doy gracias por serlo en esta sociedad .Por otra parte, me da rabia pensar en todo el camino que me queda por recorrer antes de llegar a ser quien quiero ser.

Pérdida, pérdida, para que tomarse todo tan en serio, aunque mis palabras resuenen tan vacías como una lata que trajo el mar y un niño se molestó, curioso, en liberar del peso de las olas y la sal que contenía… hablo de vacío porque una vez conocía a alguien, quien o donde, durante cuanto tiempo, poco importa; el caso es que esta persona no paraba de hablar de forjar una amistad, o lo que surgiera, y resulta que cuando yo le preguntaba cómo, me contestaba, atónito: hablando. Si solo hablas de hablar, pero no hablas, si solo hablas de actuar, pero no actúas, tú credibilidad decrece exponencialmente… por eso los de los blogs literarios podemos parecer tan inconcruentes… y consecuentes. Incongruentes porque hablamos de escribir, consecuentes porque mientras hablamos de ello estamos escribiendo…

La vida está llena de contradicciones, y no creo que nadie que no se haya pasando horas paralizado mirando al vacío, intentando asimilar el pavor a la pérdida del tiempo, comprenda realmente y en toda profundidad, lo que quiero decir cuando digo esto. Esa fue una etapa de mi vida, el estar tumbada en la cama como una zombie, con los ojos hinchados de lágrimas de tanto desgastarme en mi mar particular, sobre las sábanas… con un dolor tan incrustado que luego ni las lágrimas pudieron aplacar… suelen llamarlo depresión, en mi caso ha remitido y en cuanto lo hizo me largué de viaje por Europa, aprovechando la tregua que me daba, para practicar idiomas y también encontrar un poco por donde no iban o iban los tiros de mi existencia.

Y parece que al final he acabada por hablar de mí, nada más lejos de mi intención… os juro que cada día que pasa me aterra levantarme, y al mismo tiempo me dan ganas de llorar de alegría y risa ante la sola perspectiva de conocer a alguien, de sonreír al viento, de ocultar mis pechos y mis pulmones, como si guardara un secreto secretísimo, cruzando los brazos sobre el esterón, celosa…

¿Os ha pasado alguna vez que, sin venir a cuento, os habeis perdido en vosotros mismos y sois incapaces de dar un paso más, de recordar donde estáis, de asimilar lo más sencillo? Es una sensación aterradora y maravillosa, te puedes quedar mirando a un mango de plástico, o un paraguas, y te planteas muy de golpe qué es ese objeto, qué hace ahí, quién lo inventó, cómo se colorea el plástico… por favor, no me hagáis caso, estoy conduciéndome hacia mi mayor debilidad- que no os contaré, esa la reservo para mi príncipa azul, si existe, y para mis amigos, que existen, o eso creo, no porque no confíe en su amistad sino simplemente porque me apetecía meter un inciso metafísico de por medio-. Estoy conduciéndome hacia mi mayor debilidad y debo reconducirme. Me apece hablar, me siento con ganas de hablar, para olvidar y para recordar, por eso lo hago. Continuaré, pues.

Hay frases que calan muy hondo, son frases que, sin venir a cuento, se pegan a nuestra estructura más interna, y que ni con esos suspiros diafragmáticos podemos expulsar… porque pasan a formar parte de nuestro ser.

Tonterías, voy a intentar explicarlo de otra forma. Lo que vemos, lo que escuchamos, lo que discutimos, lo que procesamos… es mucho menos de lo que creemos, al menos conscientemente. Pero si ya lo que aprehendemos inconscientemente se pega como una lapa a nuestro ser subconsciente, imaginemos aquello de lo que partícipamos conscientemente- y voluntariamente-. Es una movida, quiero decir, repetímos los miles de clichés personales sin saber que lo hacemos o, incluso sabiéndolos, nos sentimos limitados a salir de nuestra prisión, porque el conocimeinto y el mundo etc es demasiado como para abrazarlo de una vez y adaptarlo a nuestra mentecita. No sé si ésta recalentaría, pero creo que el caos reinaría sin lugar a dudas. Imaginadlo durante un momento. Imaginad una gran habitación color granate cubierta de objetos colocados sin ningún concierto, sin ton ni son, y nuestro yo recorriéndolos, tropezando, con moretones y heridas en el ego, irguiéndose, cayéndose, intentando superar el dolor que le produce tanto, tanto… Pero, ¡Esperad! Si lo sabemos todo, también tendremos la capacidad de saber como olvidar lo que sabíamos antes, de ese modo no existiría comparación y podríamos asimilarlo todo sin darnos cuenta de lo mucho que es…

Dios, me encanta divagar. Muchas gracias por escuchar- o no- Buenas noches, caballeros, no vivamos solos…

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literatura romántica

Septiembre 7, 2007

Últimamente me ha dado por leer novela románica, y no deja de sorprenderme lo previsible que resulta: sabemos con quién va a acabar la protagonisma nada más leer unas páginas. Decía un amigo mío que la novela romántica solo era buena para aprender a escribir. Tal vez tenga razón, de caulquier modo a mí me apetece, mientras profundizo un poco más en el género, ir escribiendo los puntos que me llaman la atención. Empecemos…

- Para empezar, si la protagonista tiene un pasado turbulento, un pasado duro, si el mundo la ha maltratado, mejor que mejor.

- Dos. En el momento presente ella es una mujer segura, que desprecia el amor de los hombres por haber sido rechazada anteriormente.

- Tres, nuestro príncipe azul amenaza su estabilidad emocional tan duramente conseguida… Ella no cree que él la ame lo suficiente como para compromenterse.

- Él siempre tiene alguna razón que le impide estar con ella, y esta razón está relacionada con su pasado.

- To be continued- se admiten añadidos y correcciones-…