Archivo de Septiembre 2007

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Eunucos

Septiembre 29, 2007

Viendo una película sobre la china imperial (El último emperador, no sé si la habéis visto) salió el tema de los eunucos. Sabía ya que eran especialmente utilizados como guardias en los harenes, y tenía constancia del caso de los harenes árabes. Pensar que también los había en China me hizo reflexionar acerca de como costumbres así pueden surgir en diferentes partes del mundo. Me metí en la wikipedia y aquí os dejo algunas frases que puede que os interesen:

En la Grecia antigua eran muy temidas las Amazonas, un pueblo de feroces guerreras con una sociedad matriarcal, que según algunas versiones de la leyenda mataban o mutilaban hombres cuando no los necesitaban para la reproducción.

En tiempos de guerras santas y cruzadas, en tiempos de grandes emperadores modernos en España y Turquía, tiempos de piratas cristianos y moros, eran frecuentes los casos en que las poblaciones derrotadas en combate eran diezmadas por los vencedores: [...] castrando y esclavizando a los hombres.

China: en las aldeas muy pobres a veces algunos pocos se realizaban la automutilación con la esperanza de alcanzar una mejor posición social y económica (a continuación detalla el proceso, auch). si el eunuco era aceptado en el Palacio Imperial, y una vez allí conseguía hacer carrera, descubriría que para cada ascenso (y con ello más dinero) la tradición obligaba como requisito enseñar en un rito los restos de lo que fueron sus genitales.

territorio de los afars y de los issas, en el oriente africano, cuando un hombre quería solicitarle a una mujer que contrajeran enlace matrimonial, para ser aceptado debía demostrar primero su valor llevándole como obsequio y entregándole como regalo, envuelto, los genitales de otro hombre

Hijra (South Asia). El cama sutra indio hace mención a personas de un tercer sexo, que podían vestirse indistintamente de hombre o de mujer y prácticar felaciones ( The Ancient Indian Kama Sutra refers to people of a “third sex” (trtyaprakrti), who can be dressed either in men’s or in women’s clothes and perform fellatio on men).

Con independencia de estos casos también habla de la castración como práctica religiosa (a la hora de venerar a Dioses, como ofrenda) y como forma de crear cantantes (castrati, ausencia de hormonas masuculinas, modulación de la voz)

¿Sorprendidos? Supongo que no, ya estamos acostumbrados a escuchar de todo, pero a mí no deja de atontarme la historia de la humanidad, os lo aseguro.

La wikipedia, siemre tan suya (es lo que tiene que haya tantos aurtores) hila fino haciendo la tradicional diferenciación entre los meramente impotentes (que en un sentido amplio también se consideran eunucos) y aquellos que son físicamente incapaces de procrear (creo que después de este artículo las razones son obvias)

Para una versión completa: http://es.wikipedia.org/wiki/Eunuco

Y para los que sepais inglés, la información es más detallada: http://en.wikipedia.org/wiki/Eunuch

Acabemos, pues, de ver la película…

PS: este post lo pongo, como todos, a título de curiosidad, si queréis profundizar en el tema ya sabéis, a investigar.

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Sueños: casas y vuelos

Septiembre 28, 2007

Hoy leí una entrada que rezaba así: casas oníricas. Me llamó la atención porque yo sueño mucho con este tipo de casas, y he pensado en escribir sobre ellas varias veces, pero el pensamiento se ha escurrido como miel espesa y pegajosa por los bordes de la cama y, antes de que pudiera embasarla, ya se había ido, dejando un rastro de caracol o babosa al lado del colchón… y en las baldosas.

Mis casas son siempre enormes, normalemente edificios, y si nos vamos más allá, nos metemos mismamente en ciudades o en transatlánticos. Son lugares para perderse, desde casas de aldea con precarias habitaciones en las que entrar exige mucha, múchisima habiliadad… al menos la suficiente para evitar los agujeros del suelo, esas tablas putrefactas que amenazan con precipitarse al vacío en cualquier momento… y también hay casas último modelo, con vistas de película y cristaleras por todas las esquinas.

Sea como fuere, mi mayor placer es meterme en sus laberínticos pasadizos, escurrirme por cuartos y más cuartos, habitaciones infinitas con mobiliario variable, ir penetrando en las rencillas de un mundo que desconocía… me imagino que habitación es la mía, ¿Es que hay alguna? Y la de mi hermana? Y la de aquellos que conocí viajando?

Esa es otra. Nunca sé donde están ubicadas. Puedo decir, eso sí, si es en el monte o en la ciudad, pero el país se pierde, es una concreción demasiado estúpida como para que mi subconsciente se tome la molestia de ponerle un nombre en particular. ¿Os parece que no? Sí, si lo es, sino pensar en cereales, todos tan parecidos y de marcas diferentes… ¿Qué más da la marca? Cambia el sabor, es cierto, pero aun siendo imitadciones percibimos que el cambio no es significativo. Es probable que prefiramos uno al otro, pero no sería estúpido intentar preferir un país a otro, estando como estamos familiarizados con uno y con su sabor? tal vel el otro nos suponga una grata sorpresa… sabores varios, casas con sauna (norte de europa) como las de aquí incluyen (lo que sea que incluyan).

Supone un enorme placer desplazarme a toda prisa por esas construcciones, sean como sean. No sé si vosotros lo haceis, si os perdeis en los límites de hormigón o cartón de esas casitas de vuetros sueños, si buscais un lugar donde dormir, donde vivir, al que podais pertenecer sin sentiros extranjeros y alienados de vuestro propio ser…

Los sueños, es lo que tienene, son tan palapables como impalpablas, se van como llegaron, y aunque yo los dome y sea consciente de su condición la más de las veces (capacidad que, no sé por qué, pierdo por momentos) no pierden su toque de inalcanzables, de irrealizibles…

Leí por ahí que cada cual tiene un estilo particular de volar en sueños. El mío consiste en mover piernas y brazos, como si estuviera nadando al perrito… hace mucho que no sueño que vuelo de esa manera, requería cantidades ingentes de energía que me dejaban extenuada, seca, pero satisfecha. Como si luchara contra todas esas ráfagas de aire que venían e insistían en amenazar mi precario equilibrio… Otras veces volaba tan rápido, guiada por los acontecimientos (traducción al mundo real, de la que los sueños son un reflejo reflexivo), que temía que me fuera a empotrar contra esas rocas que lucían, imponentes, en el medio del mar. Mi cuerpo estaba tenso, mis brazos abiertos, y yo me introducía en el aire como en un tubo deslizante, como en un tobogán, sin saber muy bien donde iba a parar….

Este blogero también decía que, si no sueñas que vuelas, tal vez tengas demasiado apego al mundo material…

Y vosotros, ¿Qué soñais?

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Marca

Septiembre 27, 2007

Llevan leggings, pantalones muy aprentados, vaqueros de proporciones ridículas y unos tops que dejan a la vista la mitad de sus núbiles barriguitas. Se mueven con coquetería, con el pelo más tieso que una tabla (se resbalará bien por el? podrían hacer una pista de hielo), y ademanes de niñitas que acaban de aprender a ejercer un poder recién adquirido.

¿Cruel?¿Celosa?¿Prejuzgo, acaso, en función de su atuendo? Bien mirado si eso me lo hacen a mí no creo que sacasen nada en claro, a no ser qeu me vieran en todos mis modelitos. Desde botas altas, con minifaldas imposibles qeu lucen mis piernas a quien quiera verlas, escotes pronunciados con sostenes con relleno y maquillaje discreto para hacentuar mis rasgos más notables, pasando por pantalones pseudohippies arrugados debido a las horas de viaje en tren y la falta de aseo, mi pelo hecho una maracha informe sujetado con algo que pretende ser una banda y mi cuerpo cubierto con un jersey tan holgado que negar que es masculino sería una locura. Para rematar la faena, calcetines y unos zapatitos de rallas rojas y blancas con un lacito en la punta. ¿Sorprendidos?Desde luego, no deberías juzgar por el aspecto. ¿y por los movimientos? Una de ellas saca la consabida cámara de su minibolso negro, a buen resguardo bajo el sobaco, y comienzan a pener caritas al objetivo. Por supuesto, están emplazadas en el fondo del bus, justo en el pasillo, de manera qeu se las ve bien desde todos los ángulos del camión (léase bus).

En el fondo yo solo miraba para pintarme los labios con una sonrisa y sacudirme la tristeza de encima, y os digo que funcionó. Las vi y de repente me imaginé a un perro intentando llevar a cabo prácticas surrealistas, en plan sacar la pata y llevar sombrero, u otras equivalentes en el mundo perruno.

Una costumbre que tengo, ya tan arraigada en mí como la de comerse las cutículas en tantos otros, es la de observar a la gente y verlos desnudos. Cuidado, sin ninguna connotación sexual, meramente exploratorio; labor de investigación, vamos. Los miro y me quedo parada en medio de la acera y, mientras algún transeúnte poco precavido que ha tenido la desgracia de chocar conmigo me recrimina mi estatismo, yo me imagino perros y gatos y monos y ratas y pienso que los seres humanos no somos más que eso: animales. Normalmente cuando esto me sucede abro los ojos, seguramente alguno de por ahí pensará que me acabo de meter un chute de algo, yo la verdad es que lo único que siento es un asombro brutal y, de repente, todo se transforma, veo una realidad alternativa en la que cada acto cotidiano adquiere un matiz tan grotesco, tan caricaturesco y pretencioso, que me pregunto por qué no me daré un chute de verdad.

Supongo que porque nunca me lo he dado… el caso es que prefiero pintarme sonrisas y no dejar de sorprenderme, abrir los ojos como platos cuando intento imaginar alguna escena que he vivido ocurriendo en otro lugar, en otro país, o simplemente escenas que ya de por sí resultan increíbles, pasmosamente cómicas. Y, si no, miren:

Entra un vagabundo en un metro de París. Comienza a decir, con voz alta y clara, para que todos lo oigan a la perfección.

- Yo, señores, podría robarles, pero me limito a pedirles una moneda o un vale de restaurante. Si son tan amables….

Pasa el sombrero.

Increibles, no, las costumbres sociales?

Yo también lo creo.

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Literatura erótica?

Septiembre 27, 2007

Muy buenas. Llevo dos días en los que se me quedan las palabras atascadas, así que he decidido cambiar un poco el tono de mis blogs.

Hoy voy a hablar de algo que a todos, digan lo que digan, les interesa. Es el sexo, en concreto la literatura erótica.

No me he metido mucho en el meollo, pero siempre acabo tropezando con algún librito de esa temática y nunca está de más el saber un poco de todo (tuak inocente y casta, jeje). Ahí vamos.

Almudena Grandes. Para que mentiros, siempre ha sido una autora que me ha gustado. Me cautivó con Malena es nombre de tango. Regresiones temporales, masturbaciones precoces ¿?, descripciones pormenorizadas de escenas escabrosas en coches, váteres, y todo tipo de escenarios, como siempre tildadas por ese estilo tan suyo, todo lleno de frases quilométricas que abarcan el espacio sideral, cargadas de metáforas que hacen que puedas tardar varias páginas en darte cuenta de que lo que está describiendo es una escena sadomasoquista ( en Las Edades de Lulú esté estilo aún no se aprecia tanto; sí lo acusa Atlas de Geografía Humana).

Aparte de eso muestra interés por el tema de la mujer madura, y como, claro está, está marcada por hombres que la introdujeron en la práctica sexual a una edad precoz hombres mayores, profesores, amigos de hermanos… todo vale.

Si su estilo os resulta pesado, pasaros a algo más light ( en este aspecto). Bukowski. Personalmente, este escritor me da naúseas, y si tengo que optar por alguno que trate el sexo de una manera tan animalizada y esporádica casi que prefiero a Henry Miller. Al menos este hila frases aprovechando su depresión para articular metáforas imposibles… y no se limita a describirla encarnada en la figura de un viejo verde borracho.

Luego tenemos a Martin Amis, siempre tan sensible. En El libro de Rachel nos ofrece un bonito retrato de un adolescente hipersensible y de su evolución en el terreno de las relaciones con el sexo femenino (sexo en el sentido más estricto de la palabra) y consigo mismo, mezclando una cantidad de crítica social en clave de humer increíble.

Yo me desternillé, os lo aseguro, en más de una escena, pero para gustos los colores….

En todo caso, mis queridos lectores, he de cortar por lo sano, es hora de dormir y si no atajo ahora mañana no habrá quien me quite de mi mullido trono de sábanas y sueños teñidos de blanco…

PS: me olvidaba de Lucía Etxebarría. Le gusta el sexo en baretos, en cualquier lugar sucio y mugriento que se le ocurra… sus temas favoritos son los problemas con la comida, las drogas, la promiscuidad y el choque de culturas (siempre hay por ahí figuritas de otros paises representando sus papeles o, en su defecto, países extranjeros). Habrá otros que me habrán quedado en el tintero, no lo niego, pero el importante es el del sexo (para lo que nos ocupa), porque a Lucía le encanta este tema. El caso es que a mi esta mujer acaba por aburrirme. Después de dos libros ya te sabes por donde va a tirar el resto, y al sexto no puedes menos que sonreir cada vez que aparece una lesbiana de por medio (sí, ese es un subtema que le encanta, tiene una especial debilidad, una predilección, por él…).

PSPS: para los expertos en el tema poco tengo que decir, ya veis que he obviado libros tan representativos como La vida sexual de Katherine Millet.

Creo que ahora ya he cubierto mi cupo. Buenos días.

Links con relatos eróticos:

http://www.leeresconocer.com

http://memoriasdeloinfame.blogspot.com/2007/03/una-enorme-sonrisa-asom-sus-labios.html

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Tenía el pelo largo…

Septiembre 26, 2007

Tenía el pelo largo, rubio mustio, algo así como paja oscura, castaño claro, lacio. Iba vestida de blanco, entre vapores, un camisón muy meloso que disimulaba su cuerpo delgado.

El cuello delataba su edad. Marcadas, las líneas concurrían allí, como afluentes de un río caudaloso, y la piel se rendía y caía, muy abajo, muy cansada… Y sus ojos, de un gris mustio, nos miraban. El lugar era indefinido, y ella hablaba o callaba, poco importa, lo único que importa era que mi hermana y yo estábamos allí, y que alrededor de aquel edificio había una playa, y agua. Y el mar, que rugía, muy fuerte, cada vez más, rompiendo nuestras defensas.

Sabía que ella sabía que lo sabíamos. Se moría. Me apelmazaba el dolor solo de pensar que sería saber que uno se va a morir. Era espeluznante, y al mirar por la ventana el viento revolvía las olas, encrespando el mar, golpeando las rocas. Un escalofrío escaló por mi columna, vértebra a vértebra. Aquello era peor que macabro, aquello era insoportable, era téticro, era espeluznante. Y, de repente, empezó todo.

Al princio solo eran espasmos, cada vez más fuertes, más potentes, y cuando empezó a vomitar una amalgama informe de sangre y vómito todo se volvió borroso… había lágrimas en mis ojos, y había dolor en mi corazón. Estaba tiesa, apelmazada, era como contemplar un foso abierto, o un nicho lleno de gusanos, con un cadáver putrefacto, agonizante, dentro…

Todo se volvío borroso.

Al día siguiente volvimos y no había rastro de todas las personas que habían intentado mantenerla con vida, ni siquiera, por supuesto, estaba ella. Lo único que quedaba era su mirada gris, tráslucida, glauca, taladrante, en el momento en el que las figuras se abalanzaron sobre ella y la apartaron de mí, cada vez más lejos, más lejos… Había calma en esos ojos, calma sin resignación, había apatia? No podría definirlos. Había afán de comunicar algo, eso sí. El qué, eso no lo tengo tan claro.

Solo sé que, horrorizada, yo sentía mis pisadas resonar en el piso, blanco, del hospital. Cuando pregunté por ella a una asistenta que barría el cuarto en aquel momento, lamentándome de lo que era, claramente, invevitabla, ella contestó, media ida, barriendo: era mejor así, al fin y al cabo, ya sabía que se tenía que morir.

El mar bramó, enfurecido, ¿Cómo podía vivir con esa conciencia dentro de ella? Ese pensamiento me horrorizó y, durante un momento, se me nubló la vista, los contornos perdieron forma, y solo sentí un dolor sordo latiendo, acamposado, al ritmo marcado por mi corazón…

Entonces desperté,

¿Cómo podemos seguir viviendo así?