Archivo de Agosto 2007

h1

Tacones

Agosto 26, 2007

Es agradable estar aquí sentada, al sol, un domingo a las ocho por la mañana. Las calles de paris me recibieron despejadas, sin nadie, y mis pasos resonaban, como se suele decir, por las calles solitarias. Y es que llevaba tacones y, a trompicones, arrastrando una maleta cuya asa se me quedaba muy baja, conseguí hacerme camino a las siete, cuando el sol apenas despuntaba, por las grandes avenidas, encharcadas de un agua que contrastaba con el cielo límpido y barrido de nubes. Y yo continué mi travesía, una nueva etapa en mi vida, buscando un hostal, comprando galletas y cosas que la gente normalmente consideraría sin sentido, y el hombre, un negro de rostro agreable y sonriente, bromea conmigo caundo le pido una opinión: ¿Cual es la mejor? Pregunto. Yo, contesta, y yo me río. Llegar  a las seis de la mañana me ha hecho bien, el sol aquí me calienta, tengo los pies en alto y en reposo, al lado de una brasserie cerrada, justo al lado de un calllejón por donde se cuela el sol para regalarme su calor durante unos minutos. Durante días he pensado como se entrelazan los hilos de la vida, el tapiz que tejemos y que deja huella, porque todo vuelve. Cada nimiedad ahí queda, nunca desbancada en el olvido, sino marcada en un pasado que recupera su marcha con el marchar de los días, hasta alcanzarnos y devolvernos lo que hemos hecho en su justa medida. Visión romántica o no de la vida, lo cierto es que me gusta creer que cuando me levante sembraré algo nuevo, que me rebotará en la cara como un huevo tierno cuando pasen unos años. Mi hermana no lo comprende y mi padre insiste en hacerle ver que todo vuelve, con una cara sonriente, de sonrisa madura que se ríe insistente y placenteramente de la inocencia e ingenuidad de sus palabras.
Las personas ya comienzan a pasar, una, dos, tres, a cuentagotas, caminan a mi lado y ahora se atreve a pasar el primer coche. Los madrugadores, la mayoría visitantes, empiezan a poblar las calles de una ciudad encantadora. París, ahora mismo, mi ciudad. Yo lo siento así. Venir y caminar por el vacío de una calle llena de vida, de pájaros revoloteando, de edificios imponentes rodeados del fantasma del silencio y la esperanza teñida en el aire renaciente, matutino, resulta una de las cosas más bonitas con las que te puede obsequier la vida. Cada día hay algo que hacer, y mucho más, solo tienes que tener claro que es, o sino te perderás. Pero no lo tengas demasiado claro, deja un margen de flexibilidad, o te perderás igualmente.
Te quiero París, haya voy, a por ti.

h1

Piojos

Agosto 22, 2007

Cuando escribes para los demás, si estás pensando en escribir para los demás, tienes dos opciones. Una de ellas es olvidar el concepto de intimidad, por otra parte tan artificial como aparatoso, y aceptar que tus entrañas pueden ser tendidas al telón público sin temor porque su parecido con el del resto de los lectores los hace inmunes a una reacción de espanto… o, por otra parte, puedes pensar que hacer eso bien lo puedes hacer ocultando con una velito claro los acontecimientos que te han llevado a alcanzar esas conclusiones. Así de simple. Poner en palabras, en estructuras desnudas, conceptos abstractos que solo el remitente puede remitir a su experiencia personal, guardar la compostura y el decoro, sin dejar por ello que los lectores accedan al jugo más suculento y depurado de tu mente… ¿Y para qué? Cada uno va a leer una cosa. habrá algunos que no comprendan nada, para los que cada grafía siga siendo una grafía y la melodía resultante un caos informe… habrá otros que lo adapten con tal maestría a sus vivencias que se estremezcan con tales palabras y disfruten del molde común de un aprendizaje compartido por vías varias…. y otros que se alejen tanto de lo que yo o cualquiera quería decir inicialmente que labren con su imaginación una verdadera orgía de palabras e ideas… no sé para quien escribo, desde luego no para los primeros, pero he de confesar que, si he de elegir entre los segundos y los terceros, me lo pensaría un rato tirando a prolongado, porque en una decisión tan aparentemente inocua se encierra mucho más de lo que parece… decantarse por un amor fiel y domesticado o por uno despreciativo y salvaje, por ejemplo… es una pena que todavía a estas alturas dude, aunque la duda sea una licencia que no me pueda permitir, y que no pase un segundo sin que me rasque la cabeza- piojos¿?- pensando que artilugios mentales puedo utilizar para atraer mi perdición… bastaría con un buen sujetador y mucha pierna al aire… olvídenlo, esto si que son pensaminetos para entretenerme en los ratos muertos- si es que existen o los labramos, sí, labramos con sudor negando a analizar el placer y utilizad, rentabilidad capitalista, de un momento. Hedonistas o productivos, allá ustedes, yo aquí desvarío hasta caer rendida y me pregunto que vendrá mañana, si más lluvia, más granizo, más sol a mediodía, más nieve intempestiva… me pregunto si volveré a amanecer desde un bus, me pregunto si concluiré con una sonrisa que el sexo por sexo y sin amor no es para mí, me preguntaré porque quise comprobarlo si ya lo sabía, y concluiré que soy solo otra víctima más del márketing del amor… que lindo, reelindo, manipulación social encubierta mediante un mecanismo infalible: el desparpajo, la inmundicia de lo claro, lo directo y lo sin tapujos. Hablo en serio, eso es otra cosa que me pierde y, mientras descifro la mano de mi mezcla mental intentando discernir algo más que niebla pido disculpas de lo más hipócritas por ocupar este espacio enteramente con mi persona, y no me meteré en disertaciones y elucubraciones sobre si el egoísmo es o no virtuoso que, si bien tienen cabida, no me siento con ganas de afrontarlos… muchos besos, mundo, upps, mi pica la cabeza!

h1

Letras

Agosto 20, 2007

Creo que, si fuera una letra me gusataría tirar de las que componen la palabra de la que formo parte, las vería como grandes murallas que me impiden ver el resto de la oración, del texto, las recriminaría por su crueldad, chillaría en soledad mi rabia y me la bebería en lágrimas de impotencia. Luego me detendría, cogería aire muy adentro, gritaría con más ahínco y les diría convencida: parar, separaos, dependientes, os apoyáis unas en las otras, pero es que no veis que los espacios son hermosos, que permiten respirar? Me ahogais con vuestra presencia, majaderas, separaos de una vez, no quiero tener que repetirlo… probablemente a estas alturas ya estaría más que enervada, movería mis caderas de letrita frustrada y golpearía con mis angulosos bordes a mis desdichadas convecinas… puede que, con un poco de suerte, alguna de ellas rompiese el silencio en el que me tienen confinada, dándome así la oportunidad de desquitarme, puesto que una vez percibido algún signo de interés letruno no pienso desistir hasta conseguir que mis pegadizas compañeras, o parásitos sin intenciones claras, se separen y se reagrupen, para permitir que sus maleables extremidades no se agarroten en estructuras momificadas que solo pueden dar lugar a monótonos pensamientos y frases más que trilladas… pero serán pesadas, eooo eooooo, dónde estáis? Pues nada, discúlpenme, me espera una tarea que merecerá de mi cuerpecito tintoso una buena dosis de energía… saquen los bolígrafos, marranos, no quiero hacerlo todo yo sola!

h1

Repara

Agosto 20, 2007
h1

Baralles

Agosto 11, 2007

Hay muchos chicos, chicos dispuestos a amar y a ser amados, que el miedo no te paralice y mucho menos que te paralice el amor por alguien que solo puede hacerte daño. Porque pueden quererte y herirte, y despreciarte, injuriarte, insultarte, degradarte… sin dejar de quererte. Y tú seguirás amando y justificando- lo hace para que yo aprenda, para que sea más dura, al fin y al cabo es más inteligente que yo, él sabrá lo que hace, claro que no le voy a preguntar no sea que se de cuenta de que no soy lo suficientemente lista y me conteste como la última vez, insultando mi capacidad, diciendo que si tengo un problema de comprensión es culpa mía. Mentira, soy lo suficientemente inteligente para comprender y si tú te niegas a dar explicaciones es porque no las tienes. Hay personas dependientes de la dependencia, personas que pueden quererte y que sienten que el amor ajeno es un lenguetazo a su ego, se hinchan y viven dejando a seres destrozados de amor tras de sí… me da mucha rabia que se diga en las campañas contra los malos tratos: si te pega, no te quiere. Eso es mentira, si tu madre en Somalia te lleva para que te practiquen la ablación no por ello te quiere menos, si una persona no sabe actúar de otro modo porque controlar a los demás, mantenerlos en la inopia, es la única manera de conservar en la sombra sus propias taras, eso no quiere decir que su capacidad para amar se vea minada. Simplemente, no sabe actuar de otro modo. Griten, salgan, no dejen de querer, pero tampoco que les absorvan. Si se quedan dentro no se hagan las víctimas, es su decisión, tentadora como un transtorto de la alimentación, e igual de autodestructiva… Mis heridas psicológicas están cicatrizando, pero el círculo aún no está cerrado…: a ver si puedo verte, me comenta X, a ver si nos vemos… como si no llevaramos sin vernos varios meses, como si yo no viviera en el extranjero y solo pasara por casa en contadas ocasiones. NO estoy a tu disposición, X, y sin embargo tengo ganas de arrastrarme por el suelo y rogarme que me quieras, que me beses, que me hagas casi tan buena como tú, tan grande, tan lista, tan libre. Solo te olvidas, querido, que quien teme la muerte teme la vida, que el temor a la muerte es un terror a uno mismo, y aunque esta es una lección reciente, no la olvidaré, y no olvidaré esas confesiones que hiciste con el corazón enternecido por las hormonas y el amor, como tan poco olvidaré que te sigo queriendo, que te querré siempre, y que la huella que has dejado sobre mi piel prevalecerá hasta el fin de mis días, mi amor, pero no puedo seguirte, el camino se bifurcó muy al principio; tal vez, como dijo S, todos tenemos un sexto sentido que nos advierte de que derroteros tenemos que esquivar… tal vez fue eso y no simple pasividad, miedo la vida, ¿No crees, X?